
Si los humanos tenemos sentimientos (o por lo menos una gran mayoría) y los animales tres cuartos de lo mismo, ¿qué nos hace pensar que los objetos no los tengan también? Vaya usted a saber qué harán cuando cerramos los ojos y nos entregamos al sueño... Yo espero que proclamen su amor a los cuatro vientos, como mis amigas las cajas, lean poemas de Panero, beban malibú con piña, se pinten las uñas color azul pastel o planeen sus próximas vacaciones a Saint-Tropez.
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