
El problema de los chinitos es grave, ya que los pobrecillos se aventuran a lo desconocido con un plato de arroz tres delicias y una rosa en la mano como únicas armas de supervivencia. Coincidirá conmigo en que es muy triste viajar a un país nuevo y tan sólo poder decir: “aloz, lollito, pollo” y encima que se te mofen en la cara. Esta reflexión tiene como objeto quitarle la venda de los ojos al mundo y devolverle la dignidad al pueblo chino y a ver si de paso aprenden a pronunciar nuestra preciosa vibrante múltiple.
Dejando el sentimentalismo a un lado voy a pasar a exponer mi teoría esperando que disfruten con su lectura.
Se ha tomado el camino de la diacronia para explicar este fenómeno, yo más bien me centraré en aclarar un simple problema articulatorio. Todos sabemos que los chin@s tienen unos ojos característicos y claro eso les puede afectar a la hora de emitir ciertos sonidos de nuestra lengua, no es que no sepan pronunciar la vibrante múltiple, sino que es un problema de analogía, me explico: los chin@s funcionan por analogía, es decir que mueven la boca como los ojos y entonces si intentan pronunciar la vibrante múltiple con los labios estirados el sonido resultante es un lateral [ l ].
¿Por qué los chin@s funcionan por analogía? y ¿Por qué los chin@s ponen la boca como los ojos?. Son dos preguntas interesantes que voy a intentar resolver para aclarar posibles dudas sobre este revolucionario planteamiento.
La analogía puede explicarse por lo siguiente, los chin@s durante siglos han estado sometidos a trabajos muy mecánicos y repetitivos: decorar a mano muñecas, pintar miniaturas, construir la muralla china... por ello toda su vida es repetitiva y de este modo la analogía también actúa en su cara.
El movimiento de la boca como los ojos también tiene una fácil explicación. Los chin@s cuando vienen a nuestro país tienen que ganarse la vida de cara al público y eso les exige una sonrisa las 24 horas del día, con lo cual sus ojos a pesar de que ya de por sí son achinados sufren un continuo estiramiento que también afecta a la boca por lo que boca y ojos están sincronizados en la misma sintonía de felicidad continua, sino fuera así no venderían ni una triste florecilla. Esto también explica que cuando los chin@s hablan entre ellos siempre estén cabreados, porque deben de estar hasta la coronilla de sonreirnos.